Curiosidades

Aquí encontrarás algunas anécdotas sobre nuestro trabajo como escritores.

Nuestra mayor discusión “literaria”:

La mayor discusión “profesional” que hemos tenido Javier y yo fue por el personaje de Deimos de La llave del tiempo. No nos poníamos de acuerdo sobre cuál debía ser su destino final. Ana quería salvarlo a toda costa, mientras que Javier consideraba que una muerte heroica era lo mejor para cerrar su ciclo dentro de la saga. Los que habéis leído la historia, ya sabéis quién ganó, ¿no? Pero hay que decir que al final los dos terminamos viéndolo de la misma manera, de modo que no se puede decir que hubiese un vencedor y un vencido.

El libro más raro que hemos firmado:

Fue un libro de texto de Lengua y Literatura de 1º de Bachillerato, en un instituto de Móstoles. Su propietario se había dejado su ejemplar de “La llave del tiempo” en casa y quería conservar una dedicatoria, de modo que nos pidió que le firmásemos en su libro de texto. ¡Esperemos que esa firma le trajera suerte con la asignatura!

Un momento especialmente emotivo con los lectores:

Ha habido muchos, pero nunca olvidaremos un pequeño concurso improvisado que hicimos en un instituto de Sevilla, haciendo preguntas sobre los libros de “La llave del tiempo”. Había un chico que sabía todas las respuestas, un chico de aspecto rebelde y vestimenta un tanto “radical”… Se emocionó mucho al ganar el premio, que era el quinto libro de la serie, “Uriel”, ¿y sabéis por qué? Porque era el primer libro que tenía. Había leído los cuatro primeros libros de la saga sacándolos de la biblioteca, y nunca le habían comprado un libro. Creo que ese ha sido el mejor premio que hemos dado en toda nuestra trayectoria.

Un momento que nunca olvidaremos:

El momento en que pronunciaron el título de nuestro libro durante la ceremonia de entrega de los premios “Barco de Vapor” y “Gran Angular”. Estábamos tan nerviosos que Javier ni siquiera oyó que nos lo habían dado,  y cuando yo (Ana) me puse de pie para subir al escenario me miró asombrado, como si hubiera perdido la cabeza. Después, al recogerlo, se nos olvidaron todas las recomendaciones de protocolo que nos habían hecho al llegar a la ceremonia (supongo que no escuchamos mucho porque no creíamos que fuésemos a ganar), y tratamos a la princesa Letizia “de tú”… Pero ella se mostró encantadora y no le dio ninguna importancia a ese pequeño “desliz”.